
La poderosa iglesia, según se dice, fue diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón e iniciada en el siglo XVI. Las obras duraron hasta el principio del XVII. En las mismas parece también intervino fray Antonio de Villacastín, cercano colaborador de Juan de Herrera. El estilo herreriano se percibe en la fachada y en la sólida torre.
El interior tiene valor. Los retablos, excelentes, son del XVI, y el órgano barroco.
En el conjunto urbano aparecen varias casas solariegas, en las que destacan sus respectivos escudos nobiliarios. Es interesante la plaza Mayor, con casas de soportales. La construcción tradicional de la zona contaba a su favor con la abundancia de granito .
El lugar tuvo antaño una vitalidad en materia hostelera, que se cortó en parte con la construcción de la autopista del noroeste. Sin embargo cuenta Villacastín con varios hotelitos y restaurantes.
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