

Durante la I guerra mundial sufrió daños gravísimos.
Ahora, junto a las vidrieras restauradas, con sus hermosos tonos rojizos o azulados, abundan otra amplia serie de ventanales absolutamente insulsos y blanquecinos.
El resultado es que la luz interior de la catedral no es la clásica de los grandes templos góticos.
La maravilla del gótico consiste en que la luz irreal de las vidrieras crea un ambiente interno en el templo que hace que la piedra pierda esa imagen pesada de piedra, lo que hace elevarse al edificio. En Reims esto no es posible.
Hay una interesante experiencia en este capítulo de las vidrieras, en la girola. Allí, una vidriera de lindos tonos azules, de Chagall, es una valiosa aportación moderna al arte de los vitrales.
Qué ver en Reims, la ciudad de los reyes |
> > Volver a la guía de Reims, la ciudad de los reyes