Debe su nombre al florido prado que la cubría en sus orígenes. En el siglo XV se mandó pavimentar la plaza, dentro de un amplio plan de remodelación urbana romana. Estaba ocupada en la antigüedad por albergues, librerías y un animado mercado de variedades, que aún se lleva a cabo en la actualidad por las mañanas, donde podemos observar como es el singular carácter romano.
También fue lugar donde se llevaron a cabo ejecuciones capitales, a los sentenciados por herejía por la Inquisición. En el año 1600 se quemó allí por hereje al filósofo Giordano Bruno, al que años más tarde se le recordó en forma de estatua, a los pies de la cual se concentran romanos y viajeros, que charlan o simplemente pasan el rato.
El Campo de Fiori está rodeado de restaurantes y bares, donde podemos degustar en una terraza un buen vino italiano, un café o una buena cena a un precio razonable. Es lugar típico donde tomar el aperitivo, que en Roma significa el hecho de tomar un vino o un cóctel a primera de la tarde.
Siempre hay un ambiente muy animado y joven, especialmente por la noche, cuando adquiere una belleza singular, por su innegable encanto.