Se levantó con motivo de celebrar la victoria del emperador Trajano sobre los dacios, además de servir como futuro hito sobre la tumba del emperador. Sus cenizas se depositaron en una urna de oro en su interior.
En su construcción se emplearon enormes tambores de mármol de Carrara, que elevan a la Columna a unos 40 metros de altura, que señalaba la cota de la montaña que se elimino para llevarla a cabo.
Antiguamente coronaba la misma una estatua de bronce del emperador, que fue sustituida por una gran estatua de San Pedro, por orden papal en el siglo XVI.
En la Columna de Trajano, llaman la atención los impresionantes bajorrelieves, que están dispuestos en espiral a lo largo de la misma, a modo de rollo de papiro. En ellos, se narra cronológicamente diferentes batallas y escenas de las guerras contra los dacios: 200 metros de banda esculpida.