Se creó durante el papado de Clemente XI, y para su construcción se tuvieron que derribar varias casas, que dejaron el espacio que ocupa la nueva piazza.
En 1578 se rehabilitó la fuente de Giacomo Della Porta que se encuentra en su centro. En la misma se instaló un obelisco, que está decorado con un zócalo adornado con delfines, y el escudo de armas pontificio en la base del mismo.
Siempre es agradable pararse a descansar, o a tomar algo en la plaza y disfrutar del ambiente y la magia que se respira en ella.