
Benavides, a una orilla del ancho valle del Órbigo, tiene un urbanismo desordenado, pero es un pueblo con cierto auge; tradicionalmente es lugar de veraneo de bastante gente, especialmente de Asturias, y en torno al casco viejo crecen buenas edificaciones residenciales.
Si seguimos hacia adelante pronto llegaremos a Quintanilla del Valle, a donde se accede cómodamente por una buena acera que acompaña a la carretera. En el trayecto dejaremos atrás el riachuelo que viene del embalse de Antoñán, algunos bosquecillos y prados en los que es habitual ver animales pastando.
Este pueblo del municipio de Benavides tiene unos 200 habitantes. La edificación es humilde. Lo más destacado del lugar es su iglesia. El campanario tiene su cuerpo bajo de excelente piedra y la parte superior de ladrillo. En la edificación anidan media docena de parejas de cigüeñas.
Hay más nidos de cigüeñas en el entorno inmediato. La explicación radica en la abundancia de aguas, que surgen en diversos manantiales, nutren arroyos y riegan las numerosas praderías, tal como se contempla a la salida del pueblo.

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