
El edificio está ubicado en el corazón de la ciudad, y presenta suntuosas salas y notables frescos de Lukas von Hildebrandt, de inicios del siglo XVIII; así como pinturas de techos de Michael Rottmayr y Martino Altomonte.
Es una gran construcción con unas 180 habitaciones, que se constituyó en real sede de gobierno de los poderosos príncipes-arzobispos, hasta que perdieron su dominio en tiempos napoleónicos.
En uno de estos aposentos, Mozart dio su primer concierto a los seis años de edad.
El magnífico palacio es sede para recepciones oficiales, reuniones internacionales y hasta zona universitaria.
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