De la maravillosa catedral románica santiagueña casi nada se puede ver desde el exterior.

la magnífica fachada oeste de la catedral santiagueña, frente a la plaza del Obradoiro. Foto guiarte
Barrocos, renacentistas y neoclásicos recubrieron su estructura con añadidos diversos. Quizá la vista más destacada es la
fachada del Obradoiro, monumental, anárquica, aparatosa, de una concepción que ronda la genialidad y el caos.
Esta obra se debe a
Fernando Casas y Novoa, quien creyó diseñar un monumental arco de triunfo para recibir a los peregrinos, rodeado de lienzos murales de relativo gusto, en los que reveló permanentemente el horror vacui.
También el interior ha sido afectado por tanta reforma, al disminuir los aportes de luz natural, convirtiendo el ambiente románico, austero y pétreo, en más lóbrego y misterioso.

Apenas esta fachada, la de Platerías, permite ver desde el exterior un amplio retazo del primitivo templo románico. Foto guiarte
Para el amante del arte, sin embargo, el examen interior de la catedral compostelana tiene un interés enorme. La edificación esta emparentada directamente con otras muy importantes románicas de los caminos en Francia: San Martín, de Tours ; San Marcial, de Limoges; Santa Fe, de Conques, y San Sernín, de Toulouse. En España, los modelos más relacionados con Santiago son los de Jaca y San Isidoro de León.
La de Santiago tiene, como las citadas, planta de cruz latina. Posee tres naves de diez tramos y tres de cinco tramos, en los brazos. Se cubre con bóvedas de medio cañón, reforzadas con arcos fajones.
Es una basílica de peregrinación clásica, útil para todo tipo de oficios eclesiásticos, permitiendo a la vez la liturgia oficial y el flujo de gentes que quieren circular ordenadamente ante las reliquias.
Pero lo más sobresaliente de esta catedral es la
obra escultórica del Maestro Mateo, conocedor del arte de Saint Denís y Borgoña, constructor de la cripta sobre la que se asienta la portada y autor del
Pórtico de la Gloria, obra que le ha dado renombre universal.
La estructura del Pórtico, de inspiración francesa, en especial de Vezelay, tiene tres arcos. El central está dividido en dos huecos, mediante el parteluz, elemento desconocido hasta entonces en la arquitectura gallega, que permite la sustentación de un gran tímpano.
Entre la fachada occidental, propiamente dicha, y el pórtico, ya existía el nartex rectangular, cubierto con bóvedas de crucería, creando un espacio intermedio habitado por imágenes pétreas cargadas de naturalismo y alegría, un estado anímico que habría de coincidir con el del peregrino, satisfecho por su llegada al templo.
Para profundizar en el templo ver dos de las crónicas correspondientes a ésta capítulo: Paseo por el exterior de la catedral de Santiago, y Ruta por el interior de la catedral compostelana.
|
|
|
Qué ver en Santiago de Compostela |
> > Volver a la guía de Santiago de Compostela