
Y en esta tarea matérica y creadora, José Antonio suele acompañarse de la ayuda de su padre y de su hija Alexandra; ésta en breve frase teje lo que su abuelo, padre y ella misma pretenden: “La naturaleza sería el comienzo de la obra artística".

La madera como soporte, ofrece recursos a quien sabe observarla y escucharla, sus vetas, nudos, color, forma... con sus palabras, susurros y gritos que insinúan lo que tiene dentro y cómo hacerlo florecer”. Por lo tanto, al mirar y sonsacar las posibilidades expresivas de la materia el artista entra en competencia creativa con los dioses. Si estos, aquí nos dejaron sus creaturas, nuestros creadores las mecen y provocan, acarician y violentan, aquietan y fuerzan a fin de obligarlas a verter gotas de sus esencias expresivas, lo mejor de ellas, aquellos detalles que más les concedieron los dioses, y para trascendencia de ellos mismos y goce estético del hombre.
Cuentaviajes de La madera del pueblo |
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