
El río viene a esta altura muy rápido; con un cauce de unos 150 metros de anchura y un caudal medio de 700 metros cúbicos por segundo.
Las aguas, que corren apresuradas hacia el oeste, se despeñan desde una veintena de metros, formando un atormentado mundo de remolinos y espumas. Todo espectacular, incluso para aquellos que ya conocen otros fenómenos de este tipo, como la Victoria o Iguazú.
Se pueden contemplar desde ambos lados del río, aunque recomendamos acceder por el castillo de Laufen, en el margen izquierdo de la corriente. El pequeño castillo es ahora un restaurante; En la parte trasera tiene una tienda de recuerdos, desde la que se accede (pagando una módica entrada) a unas escaleras que conducen hacia las cataratas: A medida que se desciende se tienen unas perspectivas diferentes y siempre atractivas.

Qué ver en Schaffhausen |
> > Volver a la guía de Schaffhausen