La capital de Senegal es Dakar, una gran aldea a la que le han crecido algunos rascacielos y urbanizaciones de nuevos ricos. La gran masa humana se dispersa por barrios sin sentido, sin urbanización, sin servicios, sin orden ni concierto.
La visita a la ciudad obliga al visitante extranjero a cuidar su mochila, a no separarse del guía y a ver apenas un par de edificios prescindibles: el palacio presidencial y, tal vez, un mercado de pescado pestilente –pero nutritivo, a la vista de la belleza física de los senegaleses.

Dakar. El palacio presidencial está guardado por soldados vestidos como húsares. Imagen de Miguel Moreno. Guiarte.com
Eso sí, el turista que se precie debe ir a la isla de los esclavos, de donde partieron un sinfín de buques cargados de carne humana de la mejor calidad con destino a la ya entonces próspera América.

Las salinas del Lago Rosa. La otra cara del rally París-Dakar. Imagen de Miguel Moreno. Guiarte.com
El viaje inhumano de aquellas personas recuerda fácilmente el itinerario actual de largo recorrido de los subsaharianos en busca de Europa, una quimera al alcance de quien tenga dinero para pagar a los nuevos negreros.
|
|
|
Cuentaviajes de Senegal: color de África |
> > Volver a la guía de Senegal