Lo mismo pasa con los cultivos o con el porte de los arbustos: a medida que se desciende camino del Trópico, el desierto va dejando paso al sahel, y éste a la sabana, y la sabana a los manglares, y los manglares a la selva.

A la vez que va cambiando la vegetación se suceden también las tribus, tan iguales para los ojos europeos, tan diferentes para los bellos ojos de los senegaleses, hechos a los matices, al horizonte y al cielo.

El viajero discurre generalmente de la mano de un guía que lo pasea por poblados de chozas, por mercadillos de productos increíbles, por las tapias exteriores de las casas de los ricos y por los pasillos acicalados de los hoteles para extranjeros.
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