La catedral sevillana ocupa el espacio de la gran mezquita almohade, que quedó bastante arruinada en un terremoto del siglo XIV. Por ello en 1401 se decidió hacer una nueva obra, paralela a la gran mezquita preexistente.

En la mole catedralicia se aprecian distinto estilos. Foto Francisco Dorado-guiarte. Copyright
Se trata de un templo de los mayores de la cristiandad, con 145 metros de largo, sólo superado por San Pedro de Roma y San Pablo en Londres, aunque modernamente ha habido otros templos de más envergadura.
La obra es gótica, y recoge numerosos elementos de interés, tanto en el plano histórico como artístico. Entre los elementos de valor histórico está el sepulcro de Fernando III el Santo, en una magnífica urna de plata.
También se halla allí el sepulcro de Colón, aunque existe una polémica por la identidad de los restos.
El Retablo Mayor presenta una magnífica estatuaria, que preside la Virgen de la Sede, del siglo XIII. Escultores españoles y flamencos realizaron la obra durante los siglos XV y XVI. Es el mayor retablo existente en el mundo.
Numerosas capillas y salas tienen notable valor. Tal vez una de las más importantes es la Sala Capitular, elíptica, donde arquitectura y pintura tiene marcado interés.
También destaca la Sacristía Mayor, con las Tablas Alfonsíes y la Custodia de Juan de Arfe, que mide más de tres metros de altura.

El gótico tardió se aprecia en buena parte del exterior, como enta portada del mediodía. Foto Francisco Dorado-guiarte.Copyright
El
patio de los Naranjos, con su fuente central, donde ya se lavaban los fieles islámicos en tiempos anteriores a la Reconquista; las vidrieras; la puerta del Perdón; las rejas de forja; los cuadros Zurbarán, Murillo, Valdés Leal, etc., son elementos adicionales que enriquecen el soberbio conjunto artístico, cuya magnitud puede percibir el visitante desde lo alto de la Giralda.
El
zócalo que rodea la catedral está cercado por pilares romanos, traídos de la vecina Itálica. Es un escenario vinculado a la historia y a la literatura hispánica. Al lado de la Puerta del Perdón, por la que se accede al Patio de los Naranjos, un cartel recuerda que aquellas gradas ya están citadas en la obra de Rinconete y Cortadillo, de Miguel de Cervantes.
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