
Las obras llevadas a cabo por mandato de aquel soberano continuaron con otras impulsadas por los reyes Católicos; Carlos I, quien celebró en el lugar su boda con Isabel de Portugal, y Alfonso XIII.
Se accede al edificio por la Puerta del León, almohade, y a partir de aquí todo es un compendio extraordinario de arte árabe y cristiano, en el que destacan los patios de la Montería, de las Doncellas y de las Muñecas, así como los salones de Carlos V y de Embajadores, este último con una apabullante bóveda y una refinada decoración.
La hermosura de los reales Alcázares tiene un magnífico complemento en su jardines, de vegetación verdeante, con hermosas terrazas y fuentes, donde se respira frescor y quietud, en medio de una ciudad cálida y bulliciosa.
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