
El cuerpo central, de una altura más, se corona por sendos diminutos campanarios, sencillos, pero que dan ligereza al edificio.
En uno de los extremos del edificio se alza la esbelta torre, coronada por un atractivo remate de piedra blanca. Esta es la torre del Mangia, con 88 metros de altura. Se puede acceder a la torre, desde donde se divisa una buena vista urbana, con ese tono ocre del ladrillo y la teja.
El edificio tiene una planta ligeramente curvada, lo que ayuda a darle mayor dinamismo.
En el interior hay diversas salas, aunque lo más destacable es la capilla, con buenos forjados y frescos de Taddeo della Quercia. Tiene también una famosa sillería.
También es justamente celebre la Sala del Mapamundi, con excelentes frescos.
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