Éstos llegan a Toledo como el que llega a su propia casa, unos, para admirar las calles y casas por las que transitaron y en las que vivieron sus antepasados sefardíes –ésos que siguen hablando en un adorable español de hace siglos-, otros, simplemente para admirar a la que en los siglos XII y XIII fue la comunidad más pujante. Ahí están las Juderías para demostrarlo, y la sinagoga Samuel Ha Leví que los cristianos, siempre tan modestos, rebautizaron como del Tránsito, o la de Santa María la Blanca, también rebautizada, cómo no.

Y los cristianos, presentes también desde los antiguos Concilios, a su aire, readaptando templos o construyéndolos, como la propia Catedral, que es la segunda más grande de España, impresionante construcción gótica de cinco naves, con un gran tragaluz para que entre el Espíritu Santo y una altura que quita el hipo.
El monasterio e iglesia de San Juan de los Reyes, que los Reyes Católicos mandaron construir, o la iglesia de Santo Tomé son otros tantos ejemplos de templos cristianos.
Los árabes, por su parte, además de la propia estructura de la ciudad, dejaron su firma en numerosos edificios, como la mezquita del Cristo de la Luz –otro nombre cristiano para un templo musulmán transformado- o en el estilo mudéjar –el de los árabes de los territorios cristianos- que impregna muchas edificaciones.
Cuentaviajes de En Toledo, por el túnel del tiempo |
> > Volver a la guía de Toledo