En las orillas del Órbigo, cuajadas de bosques, canta una variada avifauna de ribera; en las aguas claras y frescas habitan las escurridizas truchas, y en los establecimientos de recreo se solazan numerosos turistas que buscan un descanso apacible, ennoblecido con los placeres del buen comer.

Es éste un buen país para el turismo descansado, amante del paseo, la sombra, el campo y el buen comer. Y si ama el arte, cerca están las ciudades de León y Astorga, donde se pueden ver desde excelentes catedrales góticas hasta edificios de Gaudí.
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