Quedan sendas torres de la que antaño fue uno de los mayores complejos religiosos de Francia, destruido básicamente durante la Revolución Francesa.

Restos de la antigua basílica románica, en Tours. Foto guiarte.Copyright
Los torreones, románicos, permiten imaginarse el poderío de santuario de San Martín, centro de peregrinación al que acudían habitualmente los mismos reyes de Francia.
La primera basílica databa del año 482. Reconstruida varias veces durante la Edad Media, (sufrió ocho incendios en su historia) perduró hasta la Revolución Francesa.
La vieja basílica era una de las más grandiosas de la cristiandad. Medía 110 metros de largo por 30 de ancho, con cinco amplias naves. Tenía dos torres en la entrada oeste y cada brazo del transepto terminaba en otra voluminosa torre (una de las cuales aún subsiste).

La nueva basílica de San Martín, cercana a los restos de la antigua. Foto guiarte-Fernández Miranja. Copyright
Después de la gran destrucción, perduraron algunas ruinas y el recuerdo. En 1860 se encontraron los restos del antiguo sepulcro de San Martín. Una iniciativa ciudadana posibilitó que en 1885 se iniciara una nueva basílica, más pequeña que la anterior, que se terminó en 1924.
Es una iglesia de estilo romano-bizantino, de cierto interés, con una cripta en la que se halla una reconstrucción de la tumba de San Martín.
En el edificio destacan sus robustas columnas de granito pulido y una excelente iluminación, merced a la hilada de ventanales sobre los que descansa una poderosa cúpula, coronada por una estatua del santo.
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