
Mides. guiarte.-Turismo de Túnez. Copyright
En cambio, la imagen del continente negro (que aquí nunca lo es del todo) aparece completamente al descender del avión en Tozeur-Nefta, el más meridional de los aeropuertos tunecinos, tras el que nace, entre cientos de miles de palmeras, la inmensidad amarilla y seca del desierto.
Aquí, Alí (o Mohamed, que tanto da) nos embutirá con nuestras maletas en el obligado vehículo de estas tierras, un
todoterreno de amortiguadores machacados, marcado por las piedras de las pistas y cubierto de polvo, para llevarnos al hotel.
De nuevo desaparece la imagen dura de África y entramos en el lujo árabe que los empresarios hosteleros del país han incluido en sus establecimientos.
La inmensa mayoría de los turistas españoles que visitan Túnez se aloja en hoteles de cuatro estrellas, suficientemente baratos para nuestra economía doméstica y con un servicio que nada tiene que envidiar al europeo. Es una buena manera de evitar sorpresas, pero que también mitiga toda posibilidad de
aventura.
A partir de aquí, si no tenemos cuidado, nos espera un desierto
domesticado que veremos a lomos de un aburrido e internacional camello o desde la ventanilla de la furgoneta, con paradas en puntos estratégicos donde los vendedores, generalmente concertados con los guías y chóferes, nos ofrecerán rosas del desierto, bolsos de piel de camello, alfombras, tés y casi cualquier otra cosa que necesitemos.
Salvo que uno vaya por libre, el sistema turístico, desgraciadamente copiado del occidental, pocas posibilidades le deja al viajero para caminar en medio de una noche de luna llena por las dunas del desierto.
...Y es que, a pesar de la comodidad, uno piensa que no viaja hasta África para beber una coca cola.
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Cuentaviajes de Túnez: Yo soy Alí y ésto es África |
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