
La Giudecca es como un oasis de tranquilidad frente a la animada Venecia. Era un barrio judío –de ahí el nombre- donde se edificio en el 1576, por Palladio una magnífica iglesia, la del Redentor, como ofrenda para conjurar una maligna peste.
Como en muchas iglesias de Venecia, abundan los tesoros artísticos, especialmente pictóricos. Aquí hay trabajos de Francesco Bassano, Palma el joven, y de discípulos de Veronés y Tintoretto.
La fiesta del Redentor, en julio, es de las mayores de la zona. Para esa jornada se une Venecia con la Giudecca, a través de un puente flotante que cruza el Canal de la Giudecca.
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