
Moderna y cuidada palapa. Foto A. García-guiarte. Copyright
Gastronomía
Es imprescindible comer las tortillas de maíz o harinas (tienen algo de común con nuestro pan), llamadas tacos cuando van rellenas, enchiladas si llevan salsa (ojo con la prueba incontrolada de chiles, que, aparentemente inofensiva al principio, puede proporcionar una hora de auténtico malestar).
La cocina yucateca, con unas características históricas propias, entre ellas la proximidad europea, tiene en los frijoles (judías negras con frecuencia servidas con arroz) uno de sus platos favoritos. El frijol con puerco es una buena versión yucateca del puerco cocido en frijol: servido con arroz, cubierto con salsa de tomate y aderezado con rábano, xilandro y cebolla. Se sirve los lunes en muchos lugares.
Como primero, hace igualmente las delicias de muchos comensales la sopa de Lima (caldo de pollo desmenuzado, tostadas y jugo de lima).
El Pollo Pibil es un segundo cotizado: piezas de pollo marinadas en achiote, jugo de naranja agria, ajo, comino, sal y pimienta, envueltas en hoja de plátano y horneadas (Cuando se hace con puerco el plato se conoce como Cochinita Pibil).
Con puerco también se hace el Poc-Chuc: finas rebanadas asadas, marinadas en jugo de naranja agria, servidas con salsa y cebolla picada. Pescados y mariscos, muy ricos en general.
De postre, dulce y frutas exquisitos. Por supuesto, no olvide la cerveza y un trago de tequila.
El equipaje
Si piensa seguir, en buena parte al menos, la oferta de este viaje,
la primera recomendación es que llegue en aceptable condición física: el simple hecho de subir y bajar pirámides le medirá el grado de preparación. Esto significa que, dadas estas características y las condiciones climáticas, ropa y calzado cómodos, ligeros.
Una prenda fina de abrigo -un jersey, por ejemplo- le puede servir, por si acaso, igual que un chubasquero. Todo sabiendo que viajar es ir ligero de equipaje.
Eso sí,
no olvide en este caso, gafas oscuras, cremas de sol -una, desde luego, biodegradable-, máquina fotográfica y películas suficientes. Y claro, loción repelente antimosquitos.
Sobre todo, lleve muchas ganas de ver, de aprender -la mejor fórmula es el contacto con las gentes-, el ánimo dispuesto a recibir con sencillez lo que vaya apareciendo ante su mirada. Acepte y guarde todas las sensaciones.
Bibliografía
Hay muchas guías sobre México, con especial atención al Yucatán y en concreto a la franja en que vamos a movernos. Es conveniente que lea algo previamente, especialmente sobre los mayas. Toda información previa suele hacer más interesante la visita.
No obstante, la posibilidad de folletos e información sobre múltiples aspectos y espacios es permanente. Como siempre, sin embargo, una persona informada suele jugar con ventaja a la hora de entender el viaje como aprendizaje, fórmula excepcional sin duda.
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