
La ciudad ha crecido hacia el este, dejando solitario el barrio monumental. En torno a la zona del Ayuntamiento hay buenos lugares para tapear o solazarse con una recia comida, animada con el excelente vino de las cercanas tierras de Toro.
La buena ganadería zamorana da materia prima para los asados, en especial el tostón. No faltan los buenos tratos culinarios con el pescado: el bacalao a la tranca, el pulpo, la merluza rellena y las truchas sanabresas.
También es famoso otro ingrediente zamorano: el garbanzo, que tiene en Fuentesaúco su capital. Estos garbanzos son imprescindibles para los cocidos de la zona. En toda la Vía de la Plata, desde Extremadura a León, se hace un cocido extraordinario.
El viajero que quiere detenerse algún tiempo más en esta tranquila urbe, puede aprovechar el tiempo visitando otros importantes enclaves como Toro, San Pedrio de la Nave(Campillo) o Moreruela.
Entre los acontecimientos de más raigambre local cabe citar a la notable Semana Santa, famosa tanto por la devoción popular como por la calidad de sus elementos artísticos
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