
Es famosa en todo el mundo la fiesta del Pilar, del 12 de octubre, en la que se junta el fervor religioso con otras características de índole “nacional”.
La ciudad es acogedora. Y su gastronomía buena y fuerte, aunando los productos vegetales de las fértiles tierras de la vega con los productos cárnicos del resto de Aragón.
La sazón suele ser abundante y el sabor fuerte, en el que se encuentran las esencias pastoriles y labriegas del territorio. Sopas de ajo, migas de pastora, escabechados, ternascos, asados, pollo a la chilindrón....
Los vinos de Aragón son cada vez más interesantes. Entre ellos cabe señalar los de Campo de Borja, Somontano etc.
En la oficina de Turismo le pueden informar de algunos paseos guiados por la ciudad: romano, mudéjar, renacentista, Goya y uno general por el casco viejo.
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