
La Iglesia de San Fernando de Torrero fue encargada por Ramón Pignatelli, para las gentes que trabajaban en el Canal Imperial. La decoración fue realizada por Goya, y tuvo lienzos, que desaparecieron en la Guerra de la Independencia, porque la iglesia fue cuartel a las tropas francesas.
El palacio arzobispal, de dos plantas, es de fin del XVIII. El de los Condes de Sobradiel, es más airoso, de la misma época, actualmente sede del Colegio de Notarios de Zaragoza; aún tiene un porte más noble el Palacio de los Tarín, del XVIII, que fue sede de la inquisisión.
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