
La ley establece una fiscalía especial contra delitos ecológicos.
Una iniciativa que merece el apoyo de quienes aman la naturaleza. Ahora esperemos que sea eficaz.
Entre el efecto especulativo –urbanizaciones- y la acción humana debida a otros factores –laboreos agrícolas, industriales, etc- la superficie boscosa sufre una constante agresión. A ello hay que añadir la sequía.
En España la sequía es un fenómeno histórico recurrente. Se inicia con una disminución del agua de lluvia y de forma progresiva afecta a la disponibilidad de agua en los ríos, embalses y acuíferos y sus efectos dependen del volumen de agua almacenada tanto en embalses como en acuíferos. A ello hay que añadir el agravamiento del problema por el cambio climático.
Y el país se degrada y desertiza. Ya en 1977 en la Conferencia sobre Desertización de Naciones Unidas de Nairobi, se elaboró un mapa de los desiertos, en el que España era el único país de Europa Occidental incluido con un índice muy alto de desertización en todo el sureste peninsular.
El tema es serio. La protección de montes es clave.
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