
En el municipio de Begonte, la carretera vuelve a ser peregrina. El Camino de Santiago que viene por el Cantábrico, baja por la bellísima localidad de Mondoñedo y Villaba para unirse a la Nacional VI a la altura de Bahamonde, luego pasa por Guitiriz, abandonando la ruta algo más adelante en dirección sudoeste.
Es aconsejable, a veces, apartarse un poco de la ruta y buscar otros paisajes. No es mala idea viajar hasta Mondoñedo. Es una elección que el viajero agradecerá, porque ésta es –sin duda- una de las más bellas poblaciones de la región.
Si en lugar de ir hacia el norte prefiere una pequeña excursión hacia el sur, pudiera marcarse el objetivo de bajar hasta Sobrado de los Monjes; donde hay otro magnífico monasterio barroco de la siempre poderosa iglesia gallega.
De Guitiriz, lo más famoso fueron sus aguas termales, durante los siglos XIX y XX, aunque en toda la zona abundan los pazos y construcciones señoriales, en una tierra de pastizales

Betanzos parece ser la romana Brigantium Flavium del Itinerario de Antonino, aunque se dice que el emplazamiento actual de la ciudad no es el que tuvo hasta el siglo XIII, cuando ocupó un alto donde se hallaba el castro de Untia. Antes estaba situada en Tiobre, donde aún se conserva el lugar de Betanzos Vello.
La ciudad, en el origen de la ría que lleva su nombre, tiene diversas edificaciones religiosas de interés, como la de San Francisco, del XIV, una de las mejores iglesias góticas gallegas. Es interesante su portada y su estatuaria interior, dado que era un lugar de enterramiento de nobles familias gallegas, especialmente los Andrade.
También es buena la iglesia de Santa María do Azogue, romanico-gótica, y la de Santiago, posterior, así como el convento de Santo Domingo. Entre los edificios civiles el del Archivo del Reino.
Todo este territorio está ya muy densamente poblado, y en torno a la ría se ubican buenas poblaciones. Cerca esta La Coruña, final de trayecto de la ruta del noroeste.
Merece la pena gozar de los paisajes de estas rías que rodean a la ciudad de La Coruña y conocer poblaciones como Pontedeume y Sada, con su curiosa terraza modernista, o visitar viejas iglesias románicas como la de Bergondo, o pazos como el de Meirás. Se puede dar pequeños circuitos de navegación y –sobre todo- gozar de la gastronomía.
En el entorno de Betanzos hubo un vino famoso en tiempos medievales, y aún se celebra ahora una fiesta del vino, en honor de la producción local. De los pescados y mariscos no hace falta ni siquiera hablar...
La Coruña es como un inmenso pulpo urbano cuyos brazos se extienden a lo largo de este extremo noroeste de España.
El faro de Hércules, en la orilla del Atlántico, es el más antiguo del mundo aún en funcionamiento. Es romano y atestigua que por aquí hubo una activa vida hace 2000 años.
El nombre de la ciudad deriva de Clunia, y perteneció a la mitra compostelana hasta alcanzar, en el siglo XIII fueros y privilegios. De ésta época medieval son diversas iglesias del casco antiguo, como la de Santiago, donde se reunía el concejo del lugar, y donde se guardaba la pólvora para defender la urbe en casos de necesidad.
Perviven en la ciudad otros monumentos religiosos como las iglesias de Santa María del Campo y Santo Domingo, y el convento de Santa Bárbara, en torno a una bella plazuela.
Entre los elementos civiles hay que citar al castillo de San Antón, sede del museo arqueológico.
Fue desde esta ciudad donde arrancó el periplo de la triste Armada Invencible, y fue aquí donde los ingleses intentaron recalar. En defensa de la ciudad –frente a los ingleses- destacó el coraje de María Pita.
Desde el siglo XVIII se inició un periodo de crecimiento para la ciudad, atestiguado con diversas edificaciones civiles y religiosas. Ese crecimiento se ha consolidado en el tramo final del siglo XX, con mejoras urbanas y dotacionales, como la Casa de las Ciencias o la Domus, museo dedicado al hombre, magnífica obra de Arata Isozaki.
Tiene la ciudad bellos espacios urbanos. Uno de ellos –sin duda- es la plaza de María Pita, con sus bellas galerías y soportales, donde está el magnífico palacio municipal, de inicios del siglo XX.
Otra zona de encanto es la de la Avenida de La Marina, con su encanto portuario y sus hermosas balconadas de cristal.
Y para que no falte de nada, tiene la ciudad una excelente gastronomía, y un buen microclima, y una play –Riazor- al lado mismo del centro. Y por tener tiene unos magníficos alrededores, como la famosa Costa da Morte o el eterno Santiago de Compostela.
La Coruña es la meta de la Nacional VI, una meta para ser gozada.
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