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El Guggen presentó su programa 2003

La presentación del programa del Guggenheim Bilbao para 2003 sirvió tambien para hacer un balance del 2002, cuando el museo recibió un total de 851.628 visitantes, con un descenso de 70.000 personas respecto al año anterior
Puppy el popular perrito ante el gran museo moderno bilbaino

La presentación del programa del Guggenheim Bilbao para 2003 sirvió tambien para hacer un balance del 2002, cuando el museo recibió un total de 851.628 visitantes, con un descenso de 70.000 personas respecto al año anterior.

El director general de esta entidad, Juan Ignacio Vidarte dijoque se debió, entre otras causas, a los efectos del 11 de Septiembre en el sector turístico. Tambien aseguró que el museo no ha tocado techo en lo que a número de visitantes se refiere y mantiene el listón del millón personas como objetivo.

Respecto a 2003, Vidarte dijo que la entidad dispone de un presupuesto de aproximadamente 23 millones de euros y que la programación artística prevista cuenta con dos exposiciones temporales y cuatro pertenecientes a la colección permanente. Las exposiciones temporales, que se exhibirán en primavera y verano, se titulan "De Jasper Johns a Jeff Koons. Cuatro décadas de arte de las colecciones Broad" y "Alexander Kalder".

Veamos más extenso el programa:

COLECCIÓN PERMANENTE: Transparencias

Comisaria:
Petra Joos
Fechas:
marzo-mayo 2003
Sala:103

CONTENIDO DE LA PRESENTACIÓN

La luz, protagonista indiscutible de esta muestra, atraviesa y forma parte de la obra de destacados creadores del panorama artístico vasco y español de nuestros días. Javier Pérez, Cristina Iglesias, Susana Solano y Juan Luis Moraza, todos ellos artistas que representan uno de los principales ejes en los que se estructura la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao, expondrán su obra en la sala 103 durante la primavera de 2003.

Javier Pérez con Levitas, 1998, mostrará, a través de la extrema ligereza de su obra, la presencia humana representada en las misteriosas huellas insertas en sus esferas de cristal, transmitiendo la inestabilidad y fragilidad de la vida.

Sin título (Habitación de alabastro), 1993, de Cristina Iglesias está formada por el espacio, la luz y los materiales, que modelan y dan sentido al conjunto, evidenciando las cualidades físicas de los últimos y desvelando la complejidad estructural y formal de la obra. Sin título (Celosía II), realizada en 1997, tiene el aspecto de una habitación de apariencia exótica que, aunque en algunos puntos parece cerrada, permite el acceso de la luz al interior. Esta obra evoca las celosías árabes y en ella, como en muchas de sus obras, la artista logra aunar contenidos aparentemente antitéticos, presentando una estancia que es al mismo tiempo refugio y prisión.

En Jaosokor, obra realizada en 1997 por la artista Susana Solano, los grandes trozos de plástico incoloro y transparente de tamaño similar producen una falsa impresión de solidez, al tiempo que recuerdan algunas de las cualidades de la espuma, del agua y de la luz solar. Inspirada en un viaje a Indonesia, en esta obra la artista manifiesta la necesidad de relacionar su arte con el mundo.

Juan Luis Moraza desplegará en la sala 103 su obra Éxtasis, status, estatua, 1994, en la que un gran número de tacones de zapato realizados en resina y alineados de manera ordenada producen un efecto de saturación paralizante y articulan el placer femenino, veladamente representado por los tacones. La obra revela el interés de Moraza por lo formal, hasta cierto punto lo cotidiano, y por los límites del objeto, al tiempo que trata de apuntar hacia cuestiones más transcendentes.

COLECCIÓN PERMANENTE. Antonio Saura

Comisaria:
Petra Joos
Fechas:
julio 2003–2004
Sala:103

CONTENIDO DE LA PRESENTACIÓN

En esta presentación se mostrarán por primera vez y dentro de su contexto artístico, las obras de Antonio Saura recientemente adquiridas por el Museo Guggenheim Bilbao. Estas piezas se expondrán junto con las de otros protagonistas del informalismo español y las de representantes del expresionismo abstracto norteamericano.

Nacido en Huesca en 1930, Antonio Saura residió con su familia en Madrid, Valencia y Barcelona. Desde temprana edad acompañó a su padre en sus visitas al Museo del Prado, donde quedó profundamente impactado por el Cristo crucificado (1632) de Diego Velázquez y el Perro semihundido (1821-23) de Francisco de Goya, que marcarían de forma singular la temática de su futura obra. Autodidacta, comenzó a pintar y escribir en 1947 durante la convalecencia de una larga enfermedad. Entre 1948 y 1950 realizó la serie Constelaciones en la que queda patente la influencia de la pintura de Miró de los años 30 y 40, así como de la concepción artística del surrealismo agrupado en torno a la figura de André Breton. Entre 1953 y 1955 residió en París donde participó, en un principio, en las actividades del grupo surrealista que lideraba Breton, conociendo después el informalismo francés, llamado art autre, y la pintura norteamericana.

En 1957 fundó en Madrid el grupo El Paso, que dirigió hasta su disolución en 1960. En el manifiesto del grupo se plasmó la voluntad de crear en España un nuevo lenguaje pictórico que se inscribiera en el contexto de las vanguardias europeas del momento. Fue en esos mismos años en los que se desarrolló el informalismo español del que participaron, al margen del grupo El Paso, la práctica totalidad de los artistas del grupo catalán Dau al Set, siendo Antoni Tàpies una figura destacada.

La adquisición de las dos pinturas de Antonio Saura, Crucifixión y Karl Johann II, junto a la donación de dos obras sobre papel, 24 cabezas y Retrato imaginario de Goya, forman un conjunto de excepcional representatividad temática de su trayectoria artística. La presentación de estas adquisiciones, que abarcan diferentes períodos de la evolución creativa del artista, se verá complementada por las dos obras pertenecientes al Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, proporcionando así al espectador una visión detallada del trabajo de Antonio Saura.

La obra de Saura se presentará, además, junto a la de protagonistas del informalismo español como Antoni Tàpies y a la de representantes del expresionismo abstracto norteamericano —como Mark Rothko, Willem de Kooning, Clyfford Still o Robert Motherwell— movimiento ampliamente representado en la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao.

COLECCIÓN PERMANENTE. Imágenes en movimiento

Comisarias:
Lisa Dennison y Nancy Spector
Sedes:
Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York; Museo Guggenheim Bilbao
Fechas:
octubre 2003–abril 2004
Salas: 105, 301, 302, 303, 305, 306 y 307

CONTENIDO DE LA PRESENTACIÓN

La muestra Imágenes en movimiento reunirá alrededor de 150 obras de 55 artistas contemporáneos que utilizan la fotografía, el cine y el vídeo como soporte y medio de expresión de su creatividad. La exposición se centra en el uso extensivo de medios reproducibles que se viene observando en el arte de la última década y propone que este fenómeno tiene su antecedente en el arte de finales de los 60 y la década de los 70, período en que los artistas incorporaron la fotografía y la imagen en movimiento a sus prácticas de base conceptual. La exposición incluye obras de relevantes artistas contemporáneos como Christian Boltanski, Rineke Dijkstra, Stan Douglas, Olafur Eliasson, Fischli/Weiss, Anna Gaskell, Andreas Gursky, Pierre Huyghe, William Kentridge, Iñigo Manglano-Ovalle, Gabriel Orozco, Cindy Sherman, Thomas Struth, Sam Taylor-Wood, Wolfgang Tillmans y Kara Walker, así como creaciones de algunos de los pioneros en estos medios de expresión como Marina Abramovic.

Durante las tres últimas décadas los artistas han adoptado la fotografía, el cine y el vídeo como herramientas para articular sus prácticas conceptuales. Tanto si se trata de grabar performances o actos efímeros como si pretenden construir nuevas realidades, estos artistas han utilizado medios reproducibles como principales formas de arte. Evitando el primer impulso de convertirlo en un acto documental, todos ellos han manipulado sus representaciones del mundo empírico o han inventado una cosmología totalmente nueva. Algunos artistas han elegido intervenir directamente en el entorno, cambiando de un modo sutil los componentes del mundo encontrado para hacer manifiesta su presencia en él, mientras que otros han fabricado entornos ficticios para que los capte la lente de una cámara. Esta exposición, que se nutre de los fondos de la Colección Permanente de los Museos Guggenheim, pretende ser una reflexión sobre la presencia de este tipo de prácticas en el arte de los últimos diez años.

COLECCIÓN PERMANENTE:Jean Dubuffet

Comisario:
Lisa Dennison
Fechas:
noviembre 2003-2004
Salas: Segunda planta

CONTENIDO DE LA PRESENTACIÓN

Con la presentación de esta amplia selección de obras de Jean Dubuffet, el Museo Guggenheim Bilbao continúa con el objetivo de mostrar, de forma cronológica, los fondos de arte del siglo XX pertenecientes a su Colección Permanente. Este recorrido histórico se inició en 2001 con la muestra Selecciones de la Colección Thannhauser, que reunía obras maestras del impresionismo, postimpresionismo y las primeras vanguardias. En 2002 el itinerario continuó con una mirada exhaustiva al trabajo de uno de los pioneros de la abstracción con la presentación Kandinsky en su contexto. Jean Dubuffet prosigue en 2003 este repaso histórico presentando una amplia selección de obras de este artista francés, uno de los máximos representantes del informalismo, movimiento que surgió en Europa después de la II Guerra Mundial.

Nacido en 1901 en Le Havre, Francia, Dubuffet estudió arte en París durante un corto período de su adolescencia, donde conoció a Raoul Dufy, Max Jacob, Fernand Léger y Suzanne Valadon y donde quedó fascinado por el libro de Hans Prinzhorn sobre el arte de los enfermos mentales. Tras viajar por Italia y América del Sur, trabajó como delineante industrial, primero, y en el negocio de la familia, después, abandonando temporalmente el mundo del arte.

No fue hasta 1942 cuando Dubuffet decidió dedicarse definitivamente a la creación artística. Al inicio de esta década se vinculó a André Breton, Georges Limbour, Jean Paulhan y Charles Ratton y su estilo y temas en este período estuvieron profundamente influidos por la obra de Paul Klee. A partir de 1945 comenzó a coleccionar Art Brut, obras espontáneas de autores autodidactas, en algunos casos enfermos mentales.

Él mismo calificaba su estilo pictórico como Art Brut, contrario a todo lo que cabía esperar de un pintor de la tradición artística francesa y planteaba un radical desafío a los valores estéticos establecidos. Inspirado en el graffiti y en el arte espontáneo de autores autodidactas, Dubuffet insistía en que su trabajo cuestionaba la engañosa noción de la belleza “heredada de los griegos y fomentada por las portadas de las revistas”. Además de su devoción por el arte de las culturas “primitivas” y por el de los artistas sin formación, Dubuffet estaba también enormemente interesado en una dispar gama de objetos y de materiales encontrados. En su intento por rehabilitar valores y materiales despreciados por la concepción estética occidental de aquel momento, lo que más interesaba a Dubuffet era la energía desatada, espontánea y sincera y con ello el espíritu de insubordinación y desafío.

EXPOSICIÓN TEMPORAL

De Jasper Johns a Jeff Koons. Cuatro décadas de arte de las colecciones Broad

Comisaria:
Lisa Dennison
Sedes:
Los Angeles County Museum of Art; Corcoran Gallery of Art, Washington, D.C.; Museum of Fine Arts, Boston; Museo Guggenheim Bilbao
Fechas:
15 de febrero–7 de septiembre
Salas:105, 301, 302, 303, 304, 305, 306, 307

CONTENIDO DE LA EXPOSICIÓN

La exposición De Jasper Johns a Jeff Koons. Cuatro décadas de arte de las Colecciones Broad constituye una presentación a gran escala de los fondos artísticos reunidos por los filántropos californianos Eli y Edythe Broad, propietarios de una de las mejores colecciones de artistas consagrados y emergentes. Acerca de cómo empezó a coleccionar obras de arte Eli Broad ha manifestado que “las grandes colecciones se hacen mientras el arte es contemporáneo: no se puede volver atrás y crear una gran colección de impresionismo y postimpresionismo en la actualidad”.

Eli y Edythe Broad, residentes en Los Ángeles, fundaron en 1984 The Broad Art Foundation con el fin de prestar obras a instituciones para lograr que sus colecciones de arte contemporáneo llegaran a un público más amplio. En la actualidad, los fondos de esta fundación y los de los Broad suman más de mil obras de más de 150 artistas. Con ejemplos de diversos estilos artísticos que han surgido a partir de la II Guerra Mundial, las colecciones Broad se centran en obras de carácter representativo y en piezas que ponen de relieve temas sociales.

La selección de cerca de 125 de obras de una veintena de artistas que reúne la exposición ocupará, además de toda la tercera planta del Museo, una sala en la primera.

La muestra presenta algunos de los movimientos artísticos más relevantes surgidos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, incluyendo el arte pop, el neoexpresionismo alemán, el arte conceptual y el trabajo de artistas que alcanzaron notable relevancia en Los Ángeles en la década de los 90. En la exposición podrán contemplarse piezas emblemáticas de Jasper Johns, Andy Warhol, Cy Twombly, Roy Lichtenstein, Jeff Koons, Cindy Sherman o Charles Ray, entre otros. Además, se podrá contemplar el arte de los años 80 ¾una década de gran prosperidad económica a la que los Broad han prestado especial atención y que es, al mismo tiempo, un período candente y politizado en el mundo del arte cuyo núcleo se situó en Nueva York¾ desde una perspectiva histórica, al situar la creación artística de este período en el contexto que proporcionan las piezas y movimientos fundamentales de los años inmediatamente anteriores y posteriores

También presentes en la muestra. Desde la seductora interpretación de temas corrientes, incluso kitsch que evidencian las obras inspiradas en el arte pop creadas por Jeff Koons, pasando por los graffiti de Jean-Michael Basquiat, hasta las teatrales fotografías de Cindy Sherman, las creaciones de los 80 a menudo aluden a temas como la clase social, la raza, el género y la marginalidad, y ponen en tela de juicio cuestiones como los valores culturales imperantes o la mercantilización del arte. Finalmente, la intensa presencia del trabajo de artistas alemanes contemporáneos que se puede observar en la muestra, que incluye esculturas recientes en madera de Stephan Balkenhol o lienzos en técnica mixta de Anselm Kiefer, pone de manifiesto una atención creciente a los movimientos artísticos internacionales que tuvieron un impacto considerable en el panorama artístico norteamericano.

EXPOSICIÓN TEMPORAL

Alexander Calder

Comisarios:
Carmen Giménez y Alexander S. C. Rower
Sedes:
Museo Guggenheim Bilbao; Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Fechas:
18 marzo–7 de octubre
Salas: 102, 201, 202, 203, 204, 205, 206, 207, 208, 209

CONTENIDO DE LA EXPOSICIÓN

“¿Por qué el arte ha de ser estático? Al mirar una obra abstracta, ya sea una escultura o una pintura, vemos un conjunto excitante de planos, esferas, núcleos, sin significado alguno. Sería perfecta pero siempre es inmóvil. El siguiente paso en la escultura es el movimiento”. Alexander Calder, 1932

A lo largo de su carrera, el potencial cinético del arte fue un interés prioritario para Alexander Calder. Empleando el lenguaje de la abstracción, capturó el movimiento en una serie de estructuras que ofrecían alternativas radicales a las nociones existentes sobre escultura y que tuvieron un profundo impacto en la historia del arte del siglo XX. Situada en las salas de la segunda planta, la exposición Alexander Calder recorre la visión singular de este artista a través de una selección de más de 65 esculturas creadas a lo largo de cinco décadas de dedicación a la forma abstracta. La exposición pone en evidencia cómo el deseo de Calder de crear un tipo de arte que evocara la vida generó en él una preocupación constante por la fuerza de la gravedad, la circulación del aire y la intervención del azar.

Nacido en Filadelfia, Calder era hijo de dos artistas y pese a que su formación académica era la ingeniería mecánica, su inclinación artística prevaleció. En 1923 entró en la Art Students League de Nueva York. En 1925 el National Police Gazette le encargó las ilustraciones de unos espectáculos de circo, tarea que despertó en él la fascinación por el tema circense que finalmente dio como resultado su Circo Calder. Esta performance se estrenó en París en 1926 después de que el artista se trasladara a aquella ciudad en la que entró en contacto con algunos miembros de la vanguardia parisina como Le Corbusier, Fernand Léger, Joan Miró, Piet Mondrian y Theo van Doesburg. Su estética se vio alterada por su primera visita al estudio de Mondrian en el otoño de 1930. A partir de aquel momento, adoptó un lenguaje escultórico enteramente abstracto. En 1931 entró a formar parte de Abstraction-Creátion y en ese mismo año comenzó a construir esculturas compuestas de partes móviles independientes que Marcel Duchamp bautizaría como “mobiles” (“móviles”). Aunque en la actualidad se ha convertido en una forma artística absolutamente aceptada, los móviles de Calder se consideraron en aquel momento un gran logro vanguardista que contrastaba profundamente con las formas escultóricas estáticas precedentes.

Fue Arp quien, en 1932, acuñó el término “stabile” refiriéndose a los primeros universos inmóviles de Calder sin motorizar. Aunque las piezas son inmóviles, la dinámica forma tridimensional del stabile sugiere su potencial cinético y exige el movimiento físico del espectador, que debe rodear la obra para completarla. Calder concibió sus “constelaciones” durante 1942-43, realizadas en una época de escasez de metal ocasionada por la guerra y que fueron creadas uniendo formas de madera tallada a mano a los extremos de varillas rígidas de acero. En 1951 Calder ideó una nueva combinación de móvil/stabile cuya estructura está relacionada con sus constelaciones. Se trata de las llamadas “torres” que se fijan a la pared mediante un clavo y que están compuestas de un armazón de varillas y de una especie de patas de alambre que parecen surgir del propio muro, con objetos móviles suspendidos de sus estructuras. El sonido, que había estado presente en el proceso de Calder desde 1932 pasó a ser el centro de sus exploraciones en aquel momento. Desarrollados en torno a 1948, sus “gongs” se componen de un percusor y un plato colgado que suena y los movimientos impredecibles de las piezas hacen que emitan sonidos sorprendentes. A partir de los años 50, el tamaño de las obras de Calder va en aumento, en parte porque a menudo le encargan esculturas para exteriores o para grandes atrios.

Sus esculturas abstractas retienen una vitalidad singular que se deriva del mundo natural y continúan cautivando al público de forma nueva. Presentada en el contexto de la estructura contemporánea del Museo Guggenheim Bilbao, obra de Frank O. Gehry, Alexander Calder ofrece al espectador la oportunidad de volver a examinar las formas orgánicas del escultor dentro de un entorno arquitectónico igualmente innovador y dinámico. Desde su retrospectiva de 1964 en el emblemático edificio neoyorquino de Frank Lloyd Wright no se había producido tal conjunción de arte y arquitectura.

 

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