
Roy Lichtenstein (Nueva York, 1923-1997), uno de los máximos exponentes del arte pop americano, abandonó, entre finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, el camino del expresionismo abstracto para emprender una novedosa incursión figurativa inspirado en las imágenes de la cultura de masas (aunque no exento de referencias a la alta tradición del arte) ese nuevo camino definiría su posterior producción artística y lo haría universal.
Su interés por los medios de comunicación, las artes gráficas, la publicidad y el cómic; sus procedimientos de cita, apropiación y libre interpretación de las imágenes, tanto las del medio cultural norteamericano como las del canon de los maestros del pasado, se manifiestan en un estilo claro, característico e inconfundible, pero provisto de una ironía sutil y una cuidada sofisticación.
El proceso de trabajo de Lichtenstein partía frecuentemente de imágenes corrientes, recortes de cómic, anuncios publicitarios, fotografías, ilustraciones, que le servían de fuente de inspiración y que plasmaba en pequeños esbozos, en series de apuntes de figuras, en dibujos de ejecución rápida y estilo suelto en los que se definían ya el tema, el concepto y la composición, elementos que posteriormente trasladaba a sus collages de mayor tamaño, más definidos y precisos.
Las obras presentadas ofrecen escenarios que revelan las fuentes de Lichtenstein: hay personajes populares del mundo del cómic como Dagwood, Tintín o el Pato Donald; hay protagonistas de tebeos para chicas como Girl`s Romances, Heart Throbs o Secret Hearts; o verdaderos emblemas clásicos como el Laocoonte Helenístico, paisajes de Van Gogh y Cézanne, retratos de Picasso, desnudos e interiores de Matisse y nenúfares de Monet.
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Fundación Juan March
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