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Crónicas
Dentro de esta guía

La Galicia moderna

Desde el 16 de diciembre se presenta, en el Centro Galego de Arte Contemporánea, CGAC, la inauguración de la exposición La Galicia moderna, comisariada por Bonet Correa, director del museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
La exposición, que se encuentra dentro del programa expositivo del Xacobeo 2004, podrá visitarse en el centro galego hasta el 27 de marzo de 2005.

La exposición A Galicia moderna corresponde a dos décadas del primer tercio del siglo XX, es decir los veinte años que transcurren de 1916 a 1936. Los límites cronológicos de esta muestra no son fruto del azar ni han estado escogidos de manera arbitraria. Son la consecuencia de una meditada reflexión sobre el ritmo que, en Galicia, marcaron los hechos culturales y los acontecimientos históricos.

A Galicia Moderna abarca el período anteriormente citado y aborda diversos ámbitos artísticos (pintura, escultura, arquitectura, cine, fotografía, literatura, teatro y diseño) a lo largo de estas décadas tan fundamentales para la cultura gallega.

En esta exposición colaboran los museos e instituciones más importantes de Galicia: Museo de Arte Contemporánea Carlos Maside, Fundación Barrié de la Maza, Deputación de Ourense, Deputación da Coruña, Universidade de Santiago de Compostela, Colección Caixanova, Fundación Seoane, Museo Provincial de Lugo, Fundación Laxeiro, Museo Quiñones de León, Real Academia Galega, Fundación Penzol, Instituto de Estudios Galegos Padre Sarmiento… Destaca la generosa colaboración del Museo de Pontevedra, que ha prestado un número muy elevado de piezas a esta muestra.

Además hay otros prestamistas como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o el Museo Patio Herreriano, además de un gran número de particulares.

La exposición cuenta con un equipo que ha asesorado al comisario en diversos campos. Está integrado por : D. Isaac Díaz Pardo, D. Ramón Villares (sección histórica), D. Carlos Valle y Dª María Luisa Sobrino (sección de pintura), Dª María Victoria Carballo-Calero (sección de obra gráfica), D. Anxo Tarrío (sección literatura), D. Francisco Pillado (sección teatro), D. Fernando Agrasar (sección arquitectura), D. Miguel Anxo Fernández y Dª Margarita Ledo (sección cine), D. Manuel Sendón y D. Xosé Luis Suárez Canal (sección fotografía), D. José Manuel López Vázquez (sección escultura), D. José Manuel Bouzas y D. Carlos Pérez.

Desarrollo de la exposición

Al igual que en las distintas latitudes de España, Galicia inició un proceso colectivo y operativo capaz de sacar al país de la postración y del marasmo más absoluto. Del “regionalismo” decimonónico del “Rexurdimento” se pasó, con la fundación de las Irmandades da Fala en 1916, al “nacionalismo” que, encaminado hacia el logro de un Estatuto de autonomía, alentó la vida cultural y política gallega.

La obra de Castelao fue, sin duda, la que con mayor profundidad satirizó la sociedad gallega más retardataria y contraria a la regeneración ansiada por los reformistas de la generación Nós. Aunque deudor de una estética modernista y, en algunos casos, ajena a los principios de la vanguardia fue, sin embargo, quien impulsó con mayor ímpetu a las nuevas generaciones de Os Novos (Los Nuevos) y a la consecución política del Estatuto. De ahí que esta exposición se abra con una sala que, a manera de pórtico, está dedicada a su prolífica e insustituible personalidad y a su papel generador de galleguidad.

Los llamados Os Novos, desde Maruja Mallo, Carlos Maside, Arturo Souto, Manuel Colmeiro, Cándido Fernández Mazas, Manuel Torres o el más joven de todos José Otero, Laxeiro, por citar las figuras más destacadas, constituyen una brillante pléyade que, con sus obras, rompió el naturalismo y pintoresquismo endogámico “modernista” de sus antecesores gallegos. Luis Seoane, que antes del 36 realizó dibujos y carteles, desarrollará posteriormente, en su exilio de Buenos Aires, la estética de Os Novos. Los ilustradores y dibujantes Luis Huici, Alvaro Cebreiro, Francisco Miguel, Manuel Méndez o Ánxel Johan al igual que los pintores, con sus colaboraciones en las editoriales, revistas y periódicos contribuyen a crear un estilo que se extenderá pronto a los anuncios publicitarios, los rótulos de los comercios y los productos de consumo.

Los escultores Xosé Eiroa, Santiago Bonome, Cristino Mallo y Ángel Ferrant, crean obras acordes con la nueva estética. De gran interés es constatar la dicotomía de todos estos artistas entre las tendencias de la nueva objetividad postcubista y el expresionismo y sus temas casi exclusivos y recurrentes: el mundo de la Galicia agraria y el paisaje, las máscaras y la oscilación entre lo idílico y lo poético y el patetismo de una resignada y callada tragedia. Os Novos marcaron una pauta nueva y, con su obra de recuperación de lo figurativo, son como los clásicos de un entendimiento plástico de Galicia. En la exposición figuran obras anteriores a la guerra de todos estos artistas, destacando algunas piezas inéditas de Colmeiro que la familia del pintor cederá en préstamo.

En 1922, el manifiesto ¡Mais alá!, del poeta Manoel Antonio y del dibujante Álvaro Cebreiro, la creación, en 1923, en Santiago de Compostela, del Seminario de Estudos Galegos, y en 1924 la publicación en Lugo de la revista Ronsel, dirigida por Evaristo Correa Calderón, son muestras de la irrupción de una nueva generación vanguardista. La literatura y las artes plásticas unidas estrechamente en revistas como Nós y Alfar conocen entonces un brillante desarrollo. Los poetas y escritores Manoel Antonio, Luis Amado Carballo, José Otero Espasandín y los hermanos Eduardo y Rafael Dieste son las figuras principales de la llamada generación del 25, de clara y decidida voluntad renovadora. A ellos, en los años de la República, les suceden los jóvenes poetas neotrovadorescos Álvaro Cunqueiro y Fermín Bouza-Brey o el independiente Ricardo Carballo Calero. Todos ellos editan libros o colaboran en las revistas ya citadas que, como Cristal, Resol, Papel de Color, Yunque o Guión estaban ilustradas con dibujos, xilografías y linóleos de los artistas de paralelas inquietudes estéticas.

Entre las publicaciones que figurarán en la exposición estarán una selección de fondos de las editoriales Lar y Nós y revistas como las ya mencionadas junto con otras como Resol, Galiza, A Fouce, La centuria o Cristal.

En las demás formas de expresión artística , Galicia estuvo también impulsada por igual espíritu renovador. Nos referimos a la fotografía, el cine, el teatro, la música y el ballet. La sintonía con las vanguardias de fotógrafos como José Suárez o José María Massó y de cineastas como Carlos Velo, deudor de Einsenstein en su documental La ciudad y el campo o una película O carro e o home del etnógrafo Xaquín Lorenzo, “Xocas”, son pasmosas y de una evidencia axiomática. Al sentido antropológico, el mismo que animaba a las investigaciones y publicaciones de los universitarios del Seminario de Estudos Galegos, se unía la voluntad formal de una nueva visión, el montaje de lo captado con un ojo que buscaba reducir la realidad a sus elementos esenciales, diríamos abstractos. En el teatro, al igual que en la poesía enraizada en la tradición de los cancioneros y de las leyendas medievales y el historicismo de obras como O mariscal, de Antón Villar Ponte y Ramón Cabanillas, hay que señalar las piezas dramáticas de “teatro del arte” como las que Otero Pedrayo escribió a instancias de Castelao.

Dentro del apartado de fotografía, se mostrará una selección de las series Beiramar, Oleiros, Carros y Mariñeiros de José Suárez e imágenes que reflejan la vida de las clases acomodadas gallegas y los viajes por el mundo de Massó. En cuanto al apartado de cine se mostrarán los metrajes totales o parciales de las películas Galicia (Diploma de Oro e la Exposición Universal de París de 1937, con un jurado presidido por Buñuel), Almadrabas (documental inspirado en Flaherty), El hombre y el carro (con una clara influencia de los maestros soviéticos).

La creación de la Escola Rexional de Declamación y los primeros Coros Populares se constituyeron en un gran empuje para nuestro teatro ya que se convirtieron en una vía de fomento de repertorios, cantera de actores y estímulo para los autores. En 1919 nace el Conservatorio Nazonal de Arte Galega y a partir de ahí otras agrupaciones artísticas de carácter teatral con el objetivo común de poner en pie un teatro nacional gallego, estimulando la creación y la puesta en escena de una dramática que reflejase las esencias de nuestra cultura y de nuestro país. Sin embargo, no será hasta la aparición de la Xeración Nós cuando se vuelva a plantear el intento de creación de un verdadero teatro nacional gallego.

Las mascaras que Castelao hizo para la representación de Los vellos non deben namorarse cierran de manera simbólica uno de los paneles últimos de nuestra exposición.

Capítulo esencial es el de la arquitectura y el del urbanismo. En el siglo XIX las ciudades y las villas gallegas apenas habían tenido un desarrollo verdaderamente moderno. A principios del siglo XX Vigo y A Coruña conocen un momento de expansión urbana que en Ourense, e incluso Lugo, hacen que la nueva arquitectura cambie en gran medida la fisionomía de su paisaje urbano. En el campo de la arquitectura se expondrán piezas que muestren la “fascinación metropolitana”, es decir, las maquetas, planos o proyectos que recojan la aspiración de los núcleos urbanos gallegos por reunir aquellos signos arquitectónicos a través de los cuales se identificarían formalmente con las metrópolis americanas (proyecto del Banco Pastor, alzado del edificio Curbera en Vigo). Otras piezas mostrarán licencias modernas, que difícilmente eran aceptadas en residencias o instituciones, en edificios fabriles (proyectos originales del Mercado de San Agustín en A Coruña y de la fábrica Ribas en Vigo).

Las obras plenamente modernas son las que dan una visión más clara de los logros arquitectónicos de la Galicia Moderna. Como algunos de estos edificios existen pero muy transformados y otros no llegaron a construirse, se han elaborado ex profeso para la exposición seis maquetas de los edificios más representativos de la modernidad arquitectónica: la Casilla-Biblioteca en los Jardines Méndez Núñez, Escuela de Trabajo en Lugo, Casa del Pueblo de Ferrol, etc.

Aquel mundo, en el que todo parecía nuevo y como recién estrenado, de repente se oscureció y tras los duros años de la guerra civil, se convirtió en la larga noche de piedra, en la cual, sin embargo, quedaban algunos supervivientes que, en el exilio interior, y por otra parte desde el exilio de la “Galicia emigrante”, daban fe de la gran esperanza y de la brillantez que había tenido uno de los momentos más esplendorosos, fértiles y fecundos de la cultura y del arte en Galicia.

Con motivo de esta exposición se edita un catálogo trilingüe con textos de comisario y asesores, en el que se incluirán imágenes de la mayor parte de las piezas en exposición.  

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