En medio del paisaje van muriendo los pueblos, engullidos por una naturaleza pujante, donde reviven los bosques y pululan ciervos, jabalíes y lobos, en montes y valles por donde discurre un agua cantarina y clara que cada vez riega menos hectáreas.

…Y en el aire había aire
azul, vencejos o palomas,
y mucho más; una alegría
de tallos tiernos y amapolas…
En Villamejil, uno de los pueblos de esta comarca agraria, con poco más de cien habitantes, surgió hace cuatro años una agrupación cultural, la Asociación Rey Ordoño I, llamada así en memoria del monarca que en medievo profundo repobló el territorio. Esta asociación ha organizado anualmente exposiciones, ha editado notables libros, ha organizado ciclos culturales y ha llevado a cabo otras iniciativas para mantener al menos viva la cultura. Este año le ha tocado el turno al arte.
Isabel García, profesora, especialista en filología inglesa y amante de la pintura, fue encargada por la Asociación, en 2001, de poner en marcha una muestra sobre pintura, y ella ha buscado a los pintores del territorio.
Así han surgido veinte autores que ahora presentan juntos su obra, una obra de calidad desigual, pero que la que hay un denominador común: su vinculación con la naturaleza.

Al lado de ellos hay veteranos autodidactas, como Enrique García (Gago-Z), con amplia obra y numerosas exposiciones, y gente sumamente joven, como Pedro de Abajo Cordero, que a sus 15 años, pinta de forma intimista bodegones e interiores.
La lista se complementa con los nombres de Francisco Blanco Serrano, María Isabel Ferrero, Santiago Omaña, Ernesto Serrano Herrera, Maria Luz Valderrey, Manuel Cuevas, Elvira Fernández, Palmira Fernández, Isabel García, Viviana Solla García, María Teresa Cazcarra, Petri Sánchez Carreño y Tomás Alvarez.
Los más profesionales tienen refinadas técnicas y temáticas, con elementos simbolistas y surrealistas. Otros sencillamente pintan la naturaleza que añoran o que sueñan. En casi todos ellos hay una mirada cargada de ternura y poesía; una mirada en la que pervive el culto a la tierra madre y a sus frutos.
En una geografía cargada de belleza y desesperanza, los pintores tratan de sacar a la luz el mensaje de eternidad de sus miradas, dando a conocer sus paraísos, contrapunto de la dureza campesina.
Los organizadores han decidido apoyar también las actividades artísticas escolares, y han organizado un concurso en el que participan prácticamente todos los niños del territorio; que recibirán cultura: libros para ellos y sus colegios.
La obra de los pintores y la de los muchachos se expondrá del tres al diecisiete de agosto, en las salas del Ayuntamiento de Villamejil. Un ciclo cultural arropa a la muestra.
Benito Escarpizo, uno de los profesionales de la pintura de la zona, hablará de “La Mirada del pintor”; Renata Rufilli, joven escultora italiana, hablará de La Mirada del Escultor, y Tomás Alvarez, periodista y participante en la muestra, ayudará a las gentes campesinas a entender los movimientos artísticos de vanguardia: La Mirada al arte contemporáneo.
Por fortuna, en los valles agrarios del noroeste español, crecientemente despoblados y abandonados de la fortuna, pervive la belleza, la poesía y el arte.